Journalisme

Hace unos días nos juntamos viejos compañeros de fatigas. En común, muchas horas grabadas, muchas historias escritas, anécdotas con las que todavía nos morimos de la risa y muchos de los peores momentos vividos en nuestra corta existencia profesional… No eran años fáciles para un periodista de aquí forjado en pleno terrorismo. Nos daban por todos lados. Ahora, me contaban, las nuevas generaciones de periodistas recién salidos del horno de la facultad están deseando tener experiencias como las que nosotros padecimos… No saben lo que dicen. Pero tened cuidado con lo que deseáis, a veces los deseos se cumplen…

Así, aprendimos a contar y a callar… Es cierto eso de valer más por lo que se sabe que por lo que se cuenta… Aprendimos la corta distancia entre la valentía y la cobardía… Entresijos políticos e indecencias morales, intereses mediáticos y sufrimiento del que duele de por vida…

La mejor clase de periodismo que recibí fue haciendo prácticas en la Cadena SER. Mientras redactaba una noticia de cultura local, el gran Iñaki Gabilondo se volvía loco intentando confirmar una noticia de un supuesto secuestro mientras el resto de medios ya la habían difundido, sin confirmar. Verle, como un animal desesperado viendo como sus compañeros de otras emisoras hacían lo que no se debe hacer, llamando por teléfono a diestro y siniestro, soltar tacos y no perder, aún y todo, la compostura… Periodismo con mayúsculas. No hubo por suerte secuestro en esa ocasión. El susodicho se había ido de copas…

Conclusión. Camaradas, seguimos teniendo una bonita amistad después de muchos años y diferentes vidas. Y, apenas veo la televisión y mucho menos los informativos. Vivo más feliz.

Sobre todo si en la pequeña pantalla aparece una tal Oriol diciendo tonterías. No le hagan caso, quiere que se les atragante la cena. No le demos ese placer…

29e5a6878fd444cc4751a46fd0b73475