39 sonrisas

Hace unos días visitando otros blogs leí este post de Mamirrachadas. Ahora que vamos cerrando página al 2015, ahí van las cosas que me han arrancado una sonrisa este año…

smile

  1. Oírle gritar a mi rubia de 7 años «Ama, esté es el mejor día de mi vida» mientras yo resoplo asustada al bajar por una de esas atracciones locas del Far West de Port Aventura.
  2. Bañarnos en las calas nudistas de Puntavela en Mazarrón
  3. Un mojito. Mmm ¡qué rico!. Otro mojito
  4. Recorrer 1000 kilómetros para felicitar por sorpresa a tu prima del alma unos días después de su 40 cumpleaños
  5. Que tu rubia pequeña te diga que cuando sea tu madre y tú (osea yo) seas su hija… qué lío se arma la pobre…
  6. Escuchar un concierto en la Plaza Trinidad de Silvia Pérez Cruz y dejarte caer.
  7. Ir a tu primer concierto de Bob Dylan, salir encantada pero no saber muy bien si ése del sombrero era Bob… Ni una canción conocida, oiga!
  8. Que te guste sobremanera el marisco y te sorprendan con la mejor mariscada del mundo en el Puerto de Zumaia.
  9. Levantarte un sábado a la mañana con pereza por tener que ir a trabajar y acabar el día tomando vino en un italiano de Bourdeaux.
  10. Los Panchitos de los martes de confidencias.
  11. Los domingos a la mañana tiradas en mi cama las tres viendo «Peppa Pig no, Doraemon ama»
  12. Que te regalen un vinilo de Elvis en el bar con las patatas bravas más ricas a 100km a la redonda.
  13. Hacer plan con tus amigos, llevarte a las rubias no teniendo muy claro si se lo van a pasar bien o se van a aburrir y que a la vuelta te digan ¿cuándo volvemos? ¿cuándo volvemos? Elgoibar mola.
  14. Seguir disfrutando como una niña con zapatos nuevos con el tercer sábado de junio organizando el Día de la Música.
  15. Cantar tan alto y tan fuerte en un concierto que se note demasiado que el grupo del escenario os encanta y les habéis traído vosotros. Y que te lo digan.
  16. Ver a Martín y disfrutar enseñándole los instrumentos del escenario, sabiendo que en el fondo él con año y medio ha visto más instrumentos que tú en toda tu vida.
  17. Ir a La Rioja y llevarte a tu sobrino para que disfrute con las rubias.
  18. Hacerme por fin un tatuaje de dos estrellas cerca del vientre.
  19. Ver a mi rubia dormirse en el hombro de mi padre.
  20. Los baños locos en la Concha de este verano.
  21. Que tu sobrina haga 18, se vaya a Ghanna de cooperante, empiece la Universidad y visites su nuevo piso de estudiante. Pero, sobre todo, que la complicidad entre ambas llegue a la luna.
  22. Esos momentos en los que no puedes más y entonces te sirves una copa de vino y te tomas las cosas con calma.
  23. La Fontana de Trevi en otoño.
  24. El momento vermouth.
  25. Montar en la «Marie Louise» para ir de Hendaya a Hondarribia.
  26. Darme cuenta de que no se puede domar algo tan felizmente salvaje.
  27. Que tu rubia de 4 años te confiese que ella cuando sea mayor se casará contigo. Pure love.
  28. Esas noches de fiesta con las amigas del alma.
  29. Pintarme los labios y las uñas de rojo.
  30. Prometer a las rubias un millón de anocheceres con el cielo de colores de otoño.
  31. Despertarles con música.
  32. Y algún día también con la secuencia de «Buenos días princesa» de «La vida es bella«.
  33. Comer palmeritas recién hechas en el horno.
  34. Ir al chiringuito de Bolnuevo a tomar una caña fresquita cuando acaba el día.
  35. No tener más bandera que ellas.
  36. Las cenas de julio en la terraza de casa con verdejo fresquito.
  37. Reivindicar la conciliación porque «Si Lucía y Ane no existieran, yo tampoco».
  38. Disfrutar del Alarde de Irún.
  39. Ver «En la cuerda floja» sobre la vida de Johnny Cash.

La princesa Marene

Y de repente recibes una fotografía por instagram y el mundo se para. Se acaban las prisas, las reuniones y las obligaciones. Ha llegado al mundo la princesa Marene… el día justo en el momento preciso. Es curioso como las redes sociales se convierten en la manera más efectiva de comunicarnos… Y no lo es menos cómo la noticia de una nueva vida nos hace apearnos por un instante de las prisas.

Unos días después tuve a Marene en mis brazos. Ese olor a vida, ¿qué tendrá? Le dije a su feliz madre que disfrutara de cada uno de sus suspiros, porque esta vida imparable no nos permite demasiadas licencias para disfrutar de tanta pureza. Y es verdad. Le dije a su feliz padre que cuidara siempre de la mujer que le hizo padre. Y sé que lo hará. Se quedó dormida en mis brazos… una que sigue teniendo mano, aunque mi bebé ya no tenga nada de bebé.

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Medio mundo está viendo Star Wars y el otro medio se pelea por pagar primero en las largas colas del consumismo navideño. En «El Sekadero» de Tabakalera redescubro mi fascinación por el teatro. Me gusta el formato: 15 minutos, 15 personas, 15 metros cuadrados. Teatro de fácil consumo sin más pretensión que dejarte boquiabierto a medio metro de los personajes. Casi nada. Eso sí que es hacerlo a pelo (perdón por la expresión), no se repiten los planos, la locución es perfecta y al minuto estás metido de lleno en la historia. Pure love.

Una pequeña reflexión… no nos volvamos locos de atar estos días. Sólo es la excusa perfecta para pasar más tiempo con los nuestros. Sean felices. Muy felices.

 

 

París

Hace un año divisé por primera vez París desde Montmartre. Lloré de pura emoción. Puedo parecer exagerada, lo sé, pero se me había atragantado hasta entonces la capital francesa. Desde niña soñé con ir y más de una vez se truncó el viaje.

 

ParisHace un año divisé por primera vez París desde Montmartre. Y entonces supe que la espera había merecido la pena. Entendí que era el momento. A veces nos empeñamos en que sea el momento antes de tiempo. «No hagas planes para la vida que la vida tiene planes para ti«, es una de las frases preferidas de mi hermano. Y así es. Nos empeñamos en que sea el momento antes de tiempo y en planificar nuestros pasos. Y al llegar a la meta nos damos cuenta que lo de menos era la cima…

Hay una canción que me ronda a menudo, suelo escucharla por nostalgia pura y hoy he encontrado una versión que desconocía… Que no dejemos de brindar con extraños. Que sigamos cayendo en los mismos errores.

Un año después París me sabe a un buen vino francés con queso en un apartamento de una calle de Monmartre. A un mojito en el Barrio Latino en un local de moda. A callejear a orillas del Sena, a tener que bajarme de la Tour Eiffel nada más subir, a una terraza en plenos Campos Elíseos con calefacción y manta. Un año después París me sigue sabiendo a la ciudad más bonita del mundo, con sus edificios señoriales y su elegancia innata. Infinitas ganas de volver… y no tardaré.

 

 

 

Que empiece el espectáculo…

Escucho a Billie Holliday con una copa de vino mientras las rubias disfrutan a lo Master Chef en la cocina. El menú no puede ser mejor, nuggets caseras de palomitas. ¡Cómo disfrutan con las manos llenas de huevo, sal y maíz!

La rubia mayor del reino ha descubierto un mundo paralelo a través de los libros de Tea Stilton y las aventuras de Gerónimo Stilton. «En el Reino de la Fantasía» es uno de los pocos libros del mundo con olores, o eso reza su lomo. Entre sus páginas puedes oler perfumes o tufos. Lo mismo me da. Quiero decir, que suena a reclamo comercial, pero verle olvidarse del mundo gracias a la lectura es una de las mayores alegrías que me puede dar. Soy la madre más feliz del mundo cuando cada noche me pide cinco minutos más para acabar el capítulo o cuando disfruta leyéndole en voz alta a su hermana.

Su hermana. Apunta maneras de científica, a juzgar por el entusiasmo que demostraba ayer en la bañera haciendo un experimento con agua, jabón y cachitos de papel. O de bióloga, a juzgar por el empeño que ponía hasta hace poco por regalarme hojas de árbol con babosas dentro a la salida del colegio. Oh my god. Que todo sea por lo que nos reímos con ella.

Hemos dado con ganas carpetazo a este noviembre. Hay meses que vienen marcados en el calendario de la vida y éste era uno de ellos. Borrón y cuenta nueva. Y esto me recuerda que entro en el último mes de mi treintena. Ya es tarde para añadir sueños a la lista de «cosas que hice antes de los 40«. Pero no pienso desperdiciar ni un solo día en perseguirlos… Los grandes e inalcanzables y los cercanos y asequibles, como la exposición dedicada a Méliès en Alderdi-Eder. El maestro de la imaginación…

Que comience el espectáculo…

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