El dorsal 261

Ayer conocí una historia y desde entonces no me la quito de la cabeza. Se llama Katherine Switzer y tiene el honor de ser la primera mujer que corrió un maratón cuando los maratones sólo los corrían los hombres. Se tenía la falsa creencia de que las mujeres no aguantaban los 42 kilómetros de recorrido.

Ella convenció a su entrenador de que podía hacerlo y tres semanas antes del maratón era perfectamente capaz de completar y superar esos kilómetros. En el reglamento del Maratón de Boston no se decía absolutamente nada acerca de las mujeres y consiguió inscribirse como K.V. Switzer. En la línea de salida pensó que no le dejarían correr pero pasó desapercibida… hasta que se dieron cuenta de que ella estaba ahí…

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Empujones y descalificaciones… pero ella siguió… Pensó que con rabia no iba a conseguirlo y se centró sólo en correr. No podía abandonar… si lo hacía todos pensarían que las mujeres no podían correr un maratón y sería un paso atrás para el deporte femenino. Llegó a la meta y fue descalificada.

Maratón Bosnia

Estas imágenes que yo desconocía hasta ayer han pasado a la historia y Kathy consiguió varios triunfos deportivos además de este hito para el deporte femenino. Casi llega el hombre antes a la luna (1969) que una mujer puede correr un maratón. Y en pleno siglo XXI seguimos asistiendo perplejos a hechos como que ningún medio de comunicación cubra una rueda de prensa de un equipo femenino que va primero en su liga. ¿Hasta cuándo?

Inevitable no pensar en la gran Roser Llop con 65 partidos como internacional a sus espaldas y mucho menos reconocimiento que sus colegas de baloncesto masculino. La rubia pequeña está empeñada en correr su primera carrera este próximo domingo. Ella saldrá sin miedo, correrá con respeto y llegará a la meta con la convicción de la gran Switzer.

Los detalles importan (II)

Decía hace unos días que la rubia pequeña estaba emocionada con la comunión de su hermana porque había chuches… Y ése era nuestro secreto… Un pequeño Candy Bar montado de víspera en el Restaurante Iturralde.

Iturralde

Compré unos globos de helio y en las cuerdas puse algunas fotografías de cuando Lucía era pequeña y de la sesión de fotos previa al día de la comunión. Compramos varios dulces y aproveché la misma mesa para poner el libro de firmas y los recordatorios para entregar a la familia. Con un mensaje que decía…

un dulce por tu firma

Tuve claro desde el principio que como detalle de Comunión no quería regalar las típicas cosas que con el tiempo se acaban guardando en un cajón olvidadas… así que enseguida me sedujo la idea de regalar dulces de Sweet Lulu. Ana Araujo hace cosas espectaculares y esta niña rubia de media melena era perfecta 😉

Sweet Lulu

El resultado… fue la atracción de los pequeños que no se separaron del Candy Bar en todo el día…

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Bueno… éxito del Candy Bar y de este set de fiesta que llevamos… la cantidad de fotografías que se sacaron en el jardín! 😉

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Así fue nuestro #díabonito! ❤

 

 

Los detalles importan… (I)

Y mucho…

Andaba buscando unos recordatorios un poco especiales para el #díabonito. Lo que veía me parecía demasiado convencional y me hablaron de una chica que hace trabajos handmade. Le escribí pidiéndole presupuesto pero no me respondió… así que me puse manos a la obra…

recordatorios

Compré unos tarjetones, hojas de colores vistosos, washi tape glitter del color de la chaqueta de Lucía, sellos personalizables, cuerda… No sabía dónde me estaba metiendo…

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Et voilà! Estos han sido los recordatorios que hemos entregado a la familia.

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Y como en el handmade todo es empezar… quise prepararle también un libro de firmas con los mismos materiales…

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Y unos tarjetones con el menú del restaurante…

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Lucía ha participado poniendo estrellas y corazones con los sellos, colocando washi tape, recortando y firmando los recordatorios. So happy…

De mayor quiero ser feliz

El día que agarró un dedo de mi mano por primera vez supe que me tendría agarrada de por vida. Ese día trepó por mi pecho buscando comida y cobijo y al instante entendí que siempre encontraría refugio en mis brazos. Ocho años después estas manos son capaces de curar un pasajero dolor de tripa sólo con acariciarle y ella, mi niña, sigue necesitando por suerte de mis abrazos y mis curas. El día que no sea así (que espero, ilusa de mí, que no llegue) será el más oscuro y triste. Porque ella, sin saberlo, cura cada una de mis heridas. Porque ellas son y serán horizonte en los días grises. En los peores momentos… la calma absoluta.

El día que dio su primer paso comprendí que su vida es sólo suya y que no me pertenece. El día que aprendió a andar en bicicleta, que el equilibrio se lo dará el mirar siempre hacia adelante. La primera vez que saltó a la piscina y llegó de dos brazadas a la escalera sin ayuda entendí que logrará lo que se proponga en la vida y que yo sólo podré admirarla y animarle a llegar a la luna. Si me preguntas qué quiero que sea Lucía de mayor, sólo tengo una respuesta y es que mi único deseo es que sea feliz.

Quizás soñé otra vida para ti, para nosotras. No hagas planes para la vida que la vida tiene planes para ti. O quizás ésta sea precisamente la vida que soñé. Un hogar sano, alegre, que da cobijo. Un hogar donde nos equivocamos y vivimos con prisas. Donde a veces faltan manos pero sobran besos. El hogar que me habéis ayudado a construir. No puedo ser más feliz, rubias.

Los hijos, aunque nos pese, no son nuestros. Son personas libres que un día tomarán su rumbo y nos dirán adiós.

Lucia y yo

Lucía hace hoy su primera Comunión. Los que me conocen bien saben que ha tenido toda la libertad del mundo por mi parte para decidirlo. No es algo que he impulsado pero estar cerca de ella ese día me hace feliz. Preparar el #díabonito me ha encantado. A disfrutarlo toca.

Ianire Soraluze, entre telas y tijeras

Ianire Soraluze tiene arte. La primera vez que coincidimos y pude apreciar cómo pintaba sobre un totebag en un acto solidario me di cuenta de ello. Era un dibujo precioso, de una bailarina, realizado sobre tela con unas pocas pinturas que tenía a su alcance y poco más. Después ya pude apreciar toda la colección que ha diseñado para Zergatik y descubrir un mundo apasionante, el del diseño de moda.

Mientras leéis esta entrevista escuchad al gran Havoc en «Me gustó inmediatamente«. Le gustará.

¿Cómo y por qué decidiste ser diseñadora de moda?

Desde siempre me ha gustado dibujar y siempre andaba haciendo ropitas para la barbie con pañuelos de mi padre… Pero ni sospechaba que esto fuese algo a lo que dedicarme hasta que fui con mi tía al taller de Laura Monje para hacerse su vestido de novia, salí de ayer convencida de que eso era lo que yo quería ser.

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¿De qué diseño te sientes más orgullosa?

Hay dos diseños a los que les tengo especial cariño, los vestidos de novia de dos amigas. Y un vestido, que no era de novia, pero que una chica que lo vio en el escaparate, se enamoró de el hasta el punto de convencer a su novio de casarse! Fue una preciosa boda en la playa de hecho… Con cada una de mis colecciones he aprendido algo, todas me han aportado y enseñado, todas han supuesto un reto y una superación, y en todas he intentado dejar un poquito de mi, todas son especiales.

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¿Cuáles son las fases de diseño de una colección de moda?

Es muy diferente crear una colección siendo una pequeña marca, que hacerlo para una marca como Zergatik, donde hay muchas referencias cada temporada, cada una en varios colores y creando diferentes «microcolecciones». Pero el proceso es más o menos similar, primero empiezo con una idea, un tema o a veces un color que me ronda, que de repente se convierte en la base de la colección sobre la que se van desdoblando prendas y familias.

Una vez planteadas las prendas, hay que ir cerrando los materiales, estampados, colores y fornituras, para luego prototiparlas. Una vez aprobado todo, se pasa a confeccionar el muestrario, que usaremos para fotografiar el catalogo, los desfiles y su comercialización.

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¿Y cuál de ellas es la que más te gusta a ti?

Sobre todo la concepción de la colección, cuando empiezan a tomar forma prendas y colores, cuando todo empieza a encajar y consigo visualizar las prendas como parte de un todo.

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¿En qué proyectos te gustaría trabajar? ¿Qué retos tiene Ianire Soraluze?

Ahora mismo estoy desarrollando mamüt kids, donde hago unos animales y muñecas de trapo y tee-pees. Pero siempre tengo ganas de hacer cosas, sin limitar el contexto, proyectos que me motiven de alguna forma, superando la barrera de que sea o no moda. ¿retos? Seguir aprendiendo, creciendo y emocionándome con todo lo que haga.

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Madre

De niña piensas que el mejor sitio donde una puede estar es en el regazo de su madre. Creces y te das cuenta que hay cosas que no cambian. Que nunca te sentirás más protegida que cerca de ella. A veces da hasta miedo descubrir que sabe exactamente lo que estás pensando. Que conoce cada una de tus debilidades y aún y todo nunca te hará daño. El amor más incondicional que existe.

Y quizás una no lo entiende hasta que es madre. Y entonces sabe que no habrá nada que se le pueda poner por delante para proteger a sus crías. Como una leona, siempre fiel a sus cachorros.

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Las madres se pasan, sí. De cariñosas, protectoras, de lanzar elogios que hacen sonrojar hasta a la persona con más ego del mundo. A veces se meten en nuestras cosas, nos dan consejos que no cogemos, incluso sabiendo que nos benefician. Ven cómo nos equivocamos y ahí están para levantarnos de nuevo. Una y otra vez. Madres hay muchas y de muchos tipos y todas ellas son las mejores para cada uno de nosotros. Leo en una de las publicidades que inundan estos días los escaparates que «ella te hinchó la piscina (y sin hinchador). Se lo debes». Pues sí, a pleno pulmón.

Y a pleno pulmón sigue haciendo cosas cada día cual hormiguita esta madre incansable. Cariñosa, buena cocinera, alegre y ahora hasta con washapp y redes sociales. Madres que se adaptan, que viajan, que viven y sueñan, que cuidan de nietos y siguen cuidando de hijos y marido (las mujeres siempre cuidando), que enseñan a escribir con buena letra, que siguen tapándonos cuando nos destapamos y siempre quieren que comamos un poco más. Madres que son ejemplo insuperable, una generación única, que siguen dando muchas veces sin recibir, que han renunciado a demasiado y lo han tenido más difícil que nosotras. Madres curtidas de vida. Madres con el corazón fuera del cuerpo.

Y entre todas ellas, la más bonita, .