Una carrera por el pasillo y una canción de Eric Clapton…

Mis primeros cassettes grabados con canciones de la época me los grabó él. Fue el primer niño en tenerme en brazos, el que me enseñó a montar en bicicleta, el que me defendía de los chicos del barrio y curiosamente, el que me invitaba a su habitación incluso cuando venían sus amigos a casa. Yo era su hermana pequeña. Y en parte, imagino, que un poco su protegida.

Crecí admirándole. La primera fan en sus conciertos de una música heavy que ni entendía ni falta que hacía. Él era el cantante de la guitarra de pelo largo. Cuántas tardes escuchándole tocar «Still loving you» de Scorpions o «Tears in heaven» de Eric Clapton.

Largas carreras por el pasillo largo, larguísimo, de casa. Al escondite, al pilla pilla y a dar sustos. Y vaya si me los daba. Con los años entendí que esa admiración no cesaría nunca. Quizás por eso cuando veo a las rubias discutir sufro tanto. Porque deseo más que nada en el mundo que sientan lo mismo que siento yo. Que un hermano es el mejor regalo que te pueden hacer tus padres. Que llegar a este mundo y estar así de arropada te da una seguridad que no es comparable a nada. Que el vínculo es eterno y duradero si se cuida.

sisters

No me importa que mire cada una para un lado y que no siempre miren en la misma dirección, mientras sepan que siempre se tendrán la una a la otra. Como yo a mi hermano. Mientras disfruto de ver cómo sus hijos y las mías cuidan también ese vínculo mágico. Los primos, que no son ni hermanos ni amigos y son ambas cosas a la vez.

Hoy es un lunes de esos que deberían borrarse del calendario. O quizás no. Quizás sólo es un lunes de esos que nos hacen más fuertes. Nadie dijo que no seamos vulnerables en la vida no pinterest.

 

Planes para días cortos y grises

Hace unos días empezó a llover en este otoño soleado y no me importaba demasiado… En febrero andaré mirando ansiosa vuelos directos al Sur, pero ahora está lluvia limpia hasta nuestros sentidos. Cambiar de estación es cambiar de planes de manera radical, por lo menos en el Norte, pero aquí va una lista de cosas que me gustan de estos días cortos y grises:

  • Ver en bucle series. Esperando la quinta temporada de «House of cards» me entretengo con «Masters of sex» y empiezo a disfrutar de «Orange is the new black«.
  • Ver llover desde unas termas o incluso nevar…
  • Hacer castañas en casa.
  • Hacer tardes de palomitas y pelis con las rubias en casa.
  • Preparar bizcochos y magdalenas con ellas.
  • Leer a Lucía Berlín.
  • Ponernos botas de agua y saltar en los charcos.
  • Hacer un maratón de clásicos en casa.
  • Soñar con visitar un mercado navideño de cualquier ciudad europea.
  • Cho-co-la-te con churros.
  • Oír llover desde la cama tapada hasta las orejas.
  • Ir a la montaña a ver la caída de la hoja. Espectáculo.

¿Y a vosotros, qué plan os gusta en estos días cortos y grises?

florecer

Es caprichoso el azar…

Hace tres años recibí un mensaje. Hace uno despertaba en Roma. La vida es caprichosa o lo es el azar. Despertaba en Roma con el sobresalto del atentado de París y la Piazza Navonna repleta de carabinieris. Hace apenas un par de días Sting cantaba «Mensaje en una botella«.

Ayer la rubia mayor me pidió una moneda para dársela a un señor que pedía en la estación de autobuses. Le echó un par de monedas y caminamos juntas hacia el coche. Observé cómo el hombre y mi hija se despedían con una mirada cómplice. Al caminar Lucía me dijo que le daba pena que pasara tanta gente delante de él y no le hicieran caso, que debía de sentirse muy mal de pasar tan desapercibido. Le confesé algo que en el fondo me aterra… Los adultos nos acostumbramos a ver este tipo de escenas y es cierto que a veces no somos ni conscientes de que ocurren. ¿Acaso sólo la mirada pura e inocente de un niño es capaz de ponerse en su piel?

En el coche, mientras volvíamos a casa, me contó que alguien de clase le dijo una vez que los que piden dinero en la calle a veces tienen más dinero que nosotros. Argumentos de adultos que destruyen esa inocencia y esa empatía… necesaria para que el mundo gire. Le felicité a mi hija y le pedí que no dejara nunca que esas situaciones pasaran desapercibidas a nuestros ojos.

Las aceras estaban mojadas esta tarde. He resbalado tan fuerte que las rubias han empezado a lloriquear pensando que me había hecho daño. Y era cierto. Antes de conseguir levantarme he visto correr a dos personas hacia mí. Les he agradecido la ayuda. E inevitablemente he vuelto a pensar en lo duro que ha de resultar ser invisible en una sociedad que corre, se estresa, compra y adormece. Siempre nos quedarán niños que piden monedas y regalan miradas bonitas y personas que corren a socorrer. Y siempre nos quedará Leonard Cohen y su poesía…

Ayer conocí a un buen grupo de mujeres entusiastas, emprendedoras y madres. Y cada vez estoy más convencida del poder y la fuerza femeninas… No hay quien nos pare, le pese a quien le pese…  19 mujeres blogueras de Gipuzkoa y energía a raudales.

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Toda una declaración de intenciones que pienso recordarme cada mañana. Hace tres años. Hace un año. Ayer y hoy… Deja que te despierten así cada día…

Acabo de darme cuenta de que este blog lleva diez mil visitas. ¡Gracias, de corazón!