Saca tus zapatos de claqué

La vida no es un musical. Ni siquiera se le parece. Pero una sale del cine de ver «La la land» y le dan ganas de empezar a cantar y a bailar encima de los techos de los coches. Te sientas en un banco a mirar la ciudad de noche, sacas unos zapatos de claqué de la chistera, e inevitablemente tus pies empiezan a moverse acompasados. Ves una farola y te agarras a ella recordando la mítica escena de «Singing in the rain.

El poder del cine. Y la magia de una mirada sencilla y pequeña, la de Emma Stone, que es capaz de atravesar un mundo entero. ¿Recuerdas a la niña que fuiste? ¿Se sentiría orgullosa de ti? ¿Recuerdas lo que soñabas cuando tenías dieciséis? Mucha intensidad en sólo tres preguntas, lo sé. Son las que se agolparon en mí después de ver esta película.

Hay personas que frenan tus sueños y otras que los motivan, que te dan la clave y te impulsan hacia arriba. Quizás por eso disfruto tanto cuando las rubias de pronto se ponen a componer canciones, a hacer coreografías, a dibujar cómics o a soñar con la profesión a la que se dedicarán. Nada les frena. Y tocarán una estrella. O encontrarán esa escalera que les lleve al mejor de los mares…

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Febrero nos aguarda. El mes más corto y más frío. El mes en el que gané una apuesta y algo tan valioso que nunca lo hubiera imaginado…

Un vermouth en Cinéma Utopía y una canción de Johnny Cash

Me quedo con el vermouth de «Utopía«, en una terraza para dos, con vistas a la plaza a la que siempre volver. Me quedo con el jaleo de los niños que llegan a casa de los abuelos a abrir los regalos. Con el café tranquilo de los mayores. Con tus manos fuertes y mi risa.

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Me quedo con Bordeaux en diciembre, en agosto, en abril. Con los lugares a los que regresaré. Me quedo con esos juegos de fondo mientras intento escribir. Con las mil y una interrupciones. Con los suaves despertares y los anocheceres complicados. Me quedo con el acordeón sonando en Navidad y los bailes sin prisas. Con el tranvía cambiando de estación.

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Me quedo con una copa de vino del Chateâu de Saint Émilion. Y con dos. Con un paseo a orillas del Garona. Con acostarme con una arruga menos y despertar con un año más. Con Bayona y su noria prenavideña.

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Me quedo con June que nace mañana y que hoy palpita en el vientre de su madre. Bienvenida a este mundo (del que a veces, sólo a veces… dan ganas de bajar). Escucha mucho a Johnny Cash…