Un poema de Cortázar y un concierto de Pearl Jam.

A los Reyes les he pedido calma para aceptar lo que tenga que venir. Valentía para salir de mi zona de confort. Coraje para perseguir mis sueños. Y salud de la buena para los míos. El resto es accesorio. Excepto viajar…

Sin pedirlo, el 2017 me trajo un paseo por la Alfama entre tejados lisboetas y calles adoquinadas. Volver a Portas de Sol y conocer el Mercado da Ribeira. Pasear por Cascais y descubrir la magia de un faro y un buen arroz con marisco.

IMG_3551

Si pedirlo, el 2017 me regaló un viaje con amigas a la ciudad de Willy Fog. Con risas bajo el Big Ben, enchufes raros y paradas de metro multirraciales y heterogéneas.

Si pedirlo, el 2017 me trajo de nuevo noches estrelladas en mi Sur, baños al amanecer en el Mediterráneo, cervezas bien frías y confidencias con mi gente, y horas de sol y lectura sobre la arena.

IMG_2203

Sin pedirlo, el 2017 me regaló la luz de Cadaqués y el primer rayo de sol al amanecer. Y un mojito pirata en una cala de Tossa.

Sin pedirlo, el 2017 me ha traído muchas horas de arena, muchas horas de amigos, la conciencia de que las rubias se hacen mayores y con ellas… yo. En 2017 he tropezado, he caído, me han levantado, me han demostrado, he cometido errores, me han querido como nunca, he sabido quién está de verdad y quién no, he tenido miedo del de verdad, he temblado como una niña. Así que 2018 te pido calma, valentía, coraje y salud. Bueno, y un poema de Cortázar y un concierto de Pearl Jam.

El primer rayo de sol del amanecer…


Despertar con el primer rayo de sol del amanecer. Cada día. Y que ese rayo de sol entre por una ventana de una antigua casa de pescadores en Portlligat. Y colocar un espejo para poder ver esa luz desde la cama. Que el olor de las siempre vivas amarillas se cuele por cada rincón y que los olivos dibujen las sombras en los patios. Y que siempre me sorprenda. Y que no deje nunca de sorprenderme.

Cadaqués y su luz mediterránea. Tossa y su alma pirata. Hay lugares que nunca defraudan y donde siempre suena “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin. Ha de ser así.

Los agostos de mi infancia saben a salitre y familia. Los de las rubias también. Y pocas cosas me pueden gustar más que verles llegar al lugar donde aprendí a nadar con la misma emoción que lo hacía yo a su edad. Bajar la ventanilla y oler. Como una tradición. Y pasar los días despreocupados entre amigos, familia y Mar Mediterráneo en un pequeño pueblo de pescadores murciano. Con sus barcas, sus palmeras… Y sus mojitos… Esos que los pruebas una vez y los saboreas todo el año.

Una entiende que ya haya pasado el ecuador del verano, aunque nos pese. Pero seguiremos disfrutando de las noches estrelladas, del pelo mojado y de la manga corta mientras podamos. Ojalá este otoño llegue la primavera no vivida, el mes de abril robado. ¿Sabes? La vida es más bonita si te miro de reojo y te pillo mirando.

Siempre nos quedará Bordeaux…

Un año no es ni como empieza ni como acaba. El secreto está en inclinar la balanza hacia los buenos momentos y sólo recordar los sinsabores para aprender de ellos. Un año son días y noches, viajes y momentos. Y hay instantes que marcan un año para siempre. El 2016 es y será el año de la primera Comunión de la rubia mayor, el año de la magia de Disney y de nuestro primer viaje a París juntas, el primer diente caído y la espera al Ratoncito Pérez entre sábanas.

comunion

disney

abrazoEl 2016 es el año del «How now is long«, de un Berlín canalla que te enreda. De sus parques inmensos y sus cervezas. El 2016 es de nuevo el año de mi lugar favorito en el mundo, mi pequeño Bolnuevo. Y de la Ibiza de las calas, los mojitos y los mercados hippyes.

berlin

bolnuevoibizaDe los paseos bajo los olivos del pueblo bonito, de Matadero Madrid, del Guggenheim y la terraza de Tabakalera y los atardeceres en Donostia durante el Festival de Jazz. Un año de muchos proyectos bonitos y poco tiempo para llevarlos a cabo. Eso sí, las ideas siguen fluyendo y algún día tomarán forma…

kursaal

El año del sueño de una noche de verano en Arzak. El año en el que mi rubia pequeña aprendió a escribir y a leer (por este orden) y en el que descubrí que la rubia mayor se ha hecho demasiado mayor…

arzak

Nos quedan sueños aún por cumplir este año y no esperaremos al que viene.

Bordeaux nos espera…

Bolnuevo, el paraíso que soñé

Aún quedan lugares en el Mediterráneo para soñar, aún quedan sitios donde el turismo no es masivo, los restaurantes dan mesa y los chiringuitos de playa no sólo acogen a turismo extranjero. Aún quedan aguas cristalinas y ricas para el mundo submarino. Aún quedan playas vírgenes y carreteras sin asfaltar para llegar a ellas.

Bolnuevo

A 70 km de la capital murciana y a 40 de Cartagena, anclado en la Bahía de Mazarrón se encuentra el pueblo pesquero de Bolnuevo. Una no sabe si dar propaganda a este paraíso o guardarse el secreto para siempre y no hacer demasiado alarde de sus encantos para poder seguir disfrutando de ellos.

Puntas de Calnegre

Comer una paella en El Rincón de Elías, tomar un vermouth en el chiringuito de la playa o acercarse a Puntas de Calnegre a comer el mejor caldero a orillas del mar en Mercé Pun. Acercarse al Puerto de Mazarron e ir a El Faro a bañarse en su piscina o a tomar un mojito de los de verdad, con su aroma a hierbabuena y su dedicación al prepararlo.

IMG_6730

Asomarse a La Azohía con sus playas cristalinas y dejar que pase la vida desde Puntabela… Una serie de calas, algunas de ellas nudistas, paraíso para submarinistas y donde una se quedaría a vivir. (¿Veis a las rubias disfrutar de lo lindo en el agua? 😉

IMG_6692

Y, sin duda, el Camping Playa de Mazarrón, enclave mágico para entender la evolución de Bolnuevo donde la vida pasa despacio y todo parece fluir a la perfección. Allí pasé los mejores veranos de mi infancia y allí quieren volver las rubias cada verano… entre primos y arena…

El verano continúa aunque el cielo aquí no sea azul… Sigamos soñando que como decía Saramago «La vida se ríe de las previsiones, pone palabras donde imaginamos silencios y súbitos regresos cuando pensamos que nunca volveríamos a encontrarnos«…

Slow

Anoche una hermosa mujer le dijo a una niña pizpireta de grandes ojos negros que ojalá le regalen muchos viajes y pocos diamantes… Porque lo viajado no se puede devolver. Suena Charles Bradley en la playa de la Zurriola y una no sabe si irle a abrazar al final del concierto uniéndose a las masas o descalzarse y pasear por la orilla mientras escucha esa voz en directo… Me emocionan más sus desgarradoras baladas a lo James Brown que una susurrante Diana Krall en la Plaza Trinidad. Aunque a su guitarrista podría escucharle toda la vida…

 

Una parte hacia el Sur con lo puesto. Lo demás es accesorio. Sabiendo de antemano que el mero olor al llegar y el tacto de los pies en la arena de esa playa ya es más grande que cualquier equipaje… De esos sitios a los que podrías venir desnuda y nunca sentirías que te falta la ropa si haces caso a tus propios instintos..

image

Esta es la verdadera vida slow, pienso mientras un pescador llega en su barca con el botín de ese día… Mientras las rubias escriben sus nombres en la arena y las olas se los devoran… Mientras los niños pasean en bicicleta y los adultos leen… La vida pasa lenta, sin prisas y hay tiempo para aburrirse y crear…

image

 

 

Aquella hermosa mujer se despide de mi. Con su diamante devuelto y sus viajes vividos. Con el dolor de no querer estar sola cuando llegue el invierno…