Walk on the wild side

Nos tomamos la vida demasiado en serio. Y entre prisas, caras largas y tonterías se nos olvida lo esencial. Eso que es invisible a los ojos. Después, te sientas casi tres horas a ver una de las óperas más conocidas del mundo «La Traviata» de Verdi, y según transcurre la obra se van sucediendo ante ti escenas casi cotidianas. Y al final te das cuenta de que no somos tan diferentes unos de otros, ni siquiera a lo largo de los años ni en diferentes fronteras. El deseo de libertad, el amor universal, los enredos familiares, la generosidad extrema, la venganza estéril, la cruel muerte…

la traviata

Esa que se lleva a escritores que en el fondo nunca mueren. Ya lo dice Juan Tallón en este artículo de El País. Humberto Eco en «El péndulo de Foucault» escribió «Creo que aquello en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en pequeños momentos, cuando no están intentando enseñarnos. Estamos hechos de pequeños fragmentos de sabiduría».

walk on the wide side

Estoy tan de acuerdo con eso de que enseñamos tantísimo cuando no estamos intentado enseñarles. Lo que algunos llaman predicar con el ejemplo. «Walk on the wild side» reza un vinilo que me han regalado… y una canción de Lou Reed. Caminar por el lado salvaje nos permite estar siempre cerca de nuestro instinto, ése que sólo se preocupa de que seamos felices y de que nos alejemos de lo que nos hace mal. Así que… hagámosle caso más a menudo y dejémonos llevar por nuestro instinto. ¡Feliz mitad de semana!

Ya lo dijo Lennon…

Parecía que no llegaría pero aquí está implacable el invierno. El mar arrastra con furia lo que encuentra en su camino mientras nos dejamos seducir por la lluvia en los cristales. Días de calor de hogar y de chocolate con churros. De proyectos que empiezan a gestarse y que ni imaginamos a dónde nos llevarán. Febrero es el mes más gris del año, quizás por eso planificar ahora los eventos del verano me devuelven la luz que necesito.

Y mientras, como decía Lennon «la vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en hacer otros planes»…

Pocas canciones más bellas que ésta. El joven Buckley y su eterna melancolía.

Las rubias crecen a pesar de que el día a día y las prisas no te dejan verlo con tanta claridad. De repente te ves hablando de cómo vienen los niños al mundo con tu hija mayor. Así, de sopetón. Y para esto tampoco te preparan. Que se pare el mundo que me quiero bajar en esta estación…

Muchas ganas de volver a emocionarme con una ópera. En una semana «La Traviata» de Verdi llega al Kursaal. La historia de “La Dama de las Camelias” de Alejandro Dumas.

No sé si os lo he dicho… pero ¡con ellas cada día es Carnaval!