Ellas

Echarles de menos por puro instinto. Necesitar de su piel, de sus mejillas y de esas manitas abrazadas a mi cuello. Dar la vida por un instante con ellas. Y enseguida, al cruzar la puerta, echarles de más pero no querer nunca que se vayan.

Estas cuatro paredes son nuestro hogar. Nuestro pequeño lugar en el mundo. Un refugio sin bandera. Construidos los cimientos día a día sobre algo sólido. Y lo nuestro nos ha costado. Como todas las cosas que cuestan lo disfrutamos de manera intensa. Viven y me hacen vivir de manera intensa. No saben hacerlo de otra forma y me maravilla.

Crecen, desordenan, protestan, ríen, pelean por lo que consideran justo y vuelta a empezar. Construyéndose a sí mismas. Qué haré yo cuando mi casa esté ordenada, cuando sus habitaciones queden vacías, cuando no encuentre en el sofá de casa esa pintura rota debajo del cojín. Cuando las piezas de una infancia marchita caigan destronadas a lo Inside Out.

Escucho «Suspicious man» esperando a que regresen a mis brazos y disfrutar el hoy, el ahora, el presente más inmediato, ése que nada ni nadie nos puede ni debe arrebatar.

 

«You&I» o cómo aprender a bailar bajo la lluvia

Leía hoy que no hay que esperar a que pase la tormenta… hay que aprender a bailar bajo la lluvia. Y no puedo estar más de acuerdo, aunque la práctica siempre sea más puñetera que la teoría… Bailar «You&I» de Crystal Figthers como si no hubiera un mañana y como si no existiera nadie alrededor. Exprimir cada día y cuando acabe un viaje estar pensando en el próximo. Ya lo dice la pared de ese mítico edificio okupa berlinés «How long is now«.

Y así, casi sin darnos cuenta exprimimos el último mes del año y empezamos la cuenta atrás para el 2017. Los balances de Facebook nos muestran lo mejor de estos 335 días y los comercios se preparan para hacer el «agosto». Y mientras, yo sigo empeñada en que los regalos de sus Majestades a las rubias tengan alguna de estas características:

  • Experiencias más que cosas materiales (entradas para conciertos, talleres de cocina y visitas a museos, entre otras. Y unos buenos patines 😉
  • Cosas hechas a mano
  • Algo de ropa o calzado que necesiten
  • Un libro o un cuento
  • Juegos de mesa para jugar en familia

Demasiados reclamos, demasiados juguetes de pilas y luces, demasiados anuncios en rosa o azul. Queremos que nuestros hijos sean educados en la igualdad y nos chocamos con la cruda realidad de ver cómo los hipermercados dividen las secciones de juguetes claramente por sexos.

Espero no ser la única en la sala a la que a veces la maternidad le sobrepasa… Mis chicas son guerreras y mi paciencia no siempre está a la altura… Y aún y todo, ¡qué suerte la mía!

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En breve nos visitará el Ratoncito Pérez porque a la rubia pequeña se le mueve su primer diente. Cuánta magia nos espera ahí a la vuelta de la esquina…