Es caprichoso el azar…

Hace tres años recibí un mensaje. Hace uno despertaba en Roma. La vida es caprichosa o lo es el azar. Despertaba en Roma con el sobresalto del atentado de París y la Piazza Navonna repleta de carabinieris. Hace apenas un par de días Sting cantaba «Mensaje en una botella«.

Ayer la rubia mayor me pidió una moneda para dársela a un señor que pedía en la estación de autobuses. Le echó un par de monedas y caminamos juntas hacia el coche. Observé cómo el hombre y mi hija se despedían con una mirada cómplice. Al caminar Lucía me dijo que le daba pena que pasara tanta gente delante de él y no le hicieran caso, que debía de sentirse muy mal de pasar tan desapercibido. Le confesé algo que en el fondo me aterra… Los adultos nos acostumbramos a ver este tipo de escenas y es cierto que a veces no somos ni conscientes de que ocurren. ¿Acaso sólo la mirada pura e inocente de un niño es capaz de ponerse en su piel?

En el coche, mientras volvíamos a casa, me contó que alguien de clase le dijo una vez que los que piden dinero en la calle a veces tienen más dinero que nosotros. Argumentos de adultos que destruyen esa inocencia y esa empatía… necesaria para que el mundo gire. Le felicité a mi hija y le pedí que no dejara nunca que esas situaciones pasaran desapercibidas a nuestros ojos.

Las aceras estaban mojadas esta tarde. He resbalado tan fuerte que las rubias han empezado a lloriquear pensando que me había hecho daño. Y era cierto. Antes de conseguir levantarme he visto correr a dos personas hacia mí. Les he agradecido la ayuda. E inevitablemente he vuelto a pensar en lo duro que ha de resultar ser invisible en una sociedad que corre, se estresa, compra y adormece. Siempre nos quedarán niños que piden monedas y regalan miradas bonitas y personas que corren a socorrer. Y siempre nos quedará Leonard Cohen y su poesía…

Ayer conocí a un buen grupo de mujeres entusiastas, emprendedoras y madres. Y cada vez estoy más convencida del poder y la fuerza femeninas… No hay quien nos pare, le pese a quien le pese…  19 mujeres blogueras de Gipuzkoa y energía a raudales.

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Toda una declaración de intenciones que pienso recordarme cada mañana. Hace tres años. Hace un año. Ayer y hoy… Deja que te despierten así cada día…

Acabo de darme cuenta de que este blog lleva diez mil visitas. ¡Gracias, de corazón!