La princesa Marene

Y de repente recibes una fotografía por instagram y el mundo se para. Se acaban las prisas, las reuniones y las obligaciones. Ha llegado al mundo la princesa Marene… el día justo en el momento preciso. Es curioso como las redes sociales se convierten en la manera más efectiva de comunicarnos… Y no lo es menos cómo la noticia de una nueva vida nos hace apearnos por un instante de las prisas.

Unos días después tuve a Marene en mis brazos. Ese olor a vida, ¿qué tendrá? Le dije a su feliz madre que disfrutara de cada uno de sus suspiros, porque esta vida imparable no nos permite demasiadas licencias para disfrutar de tanta pureza. Y es verdad. Le dije a su feliz padre que cuidara siempre de la mujer que le hizo padre. Y sé que lo hará. Se quedó dormida en mis brazos… una que sigue teniendo mano, aunque mi bebé ya no tenga nada de bebé.

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Medio mundo está viendo Star Wars y el otro medio se pelea por pagar primero en las largas colas del consumismo navideño. En «El Sekadero» de Tabakalera redescubro mi fascinación por el teatro. Me gusta el formato: 15 minutos, 15 personas, 15 metros cuadrados. Teatro de fácil consumo sin más pretensión que dejarte boquiabierto a medio metro de los personajes. Casi nada. Eso sí que es hacerlo a pelo (perdón por la expresión), no se repiten los planos, la locución es perfecta y al minuto estás metido de lleno en la historia. Pure love.

Una pequeña reflexión… no nos volvamos locos de atar estos días. Sólo es la excusa perfecta para pasar más tiempo con los nuestros. Sean felices. Muy felices.